La información llega gracias a Ramón Palicio , amigo de Casal desde la niñez .
El proyecto parte de la empresa
Gala homenaje a Tino Casal
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Jcrsilva
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En la siguiente entrada os quiero presentar un blog " Discos , Música y Reflexiones " en el que se hace un exhaustivo análisis sobre el famoso disco de Casal. El autor Victor Prats, admirador y seguidor de Casal , reflexiona sobre cada uno de los temas con gran criterio y sobre todo con la emotividad que sus letras y acordes le aportan .
Llegados al ecuador del disco, ahora afrontaremos una 2ª mitad que quita el hipo. En su concepción de la época como disco de vinilo, con cara “a” y cara “b”, me asusta ver la calidad tan alta conseguida en este caso en la cara “b”. Tendría que analizar la época, pero que creo que dentro de la música española no hay un lp en los años 80 con una cara “b” con un nivel de exigencia tan alto (ni siquiera en discos de Mecano o Alaska Y Dinarama, pero bueno, para gustos los colores).
Empezamos con quizás el 3er. tema en discordia de la historia de Casal, tras “Eloise” y “Embrujada”. Nos encontramos con “Pánico en el Edén”, que ya desde su inicio con esos acordes rasgados de guitarra eléctrica sobre la base inquietante de sintetizador, sobre los que los coros de Tino se elevan majestuosamente, muestra su potencial. La letra versa sobre distintas concepciones del amor dentro de una relación de pareja (¿Quizás tuviera algo que ver con la relación de Tino con su novia Pepa? Lo desconozco, pero pudiera ser). Digamos que Tino en 1ª persona aboga por la fidelidad “yo te quiero solo, solo para mí. Tú y yo, solos tú y yo, tómatelo como estímulo”. El ritmo endiablado de esta canción, que acertadamente en versión instrumental fue banda sonora de La Vuelta Ciclista A España de aquel 1984, y los coros de Tino del inicio, que se repiten en las partes instrumentales, dan lugar a un temazo, que quizás está injustamente olvidado a día de hoy dentro de la memoria colectiva de la sociedad española; en este apartado quizás no pasó el corte que sí superaron “Eloise” y “Embrujada”.
Tras este frenesí de pop electrónico, llegamos a la preciosidad que nos va a suponer la canción “Mañana”. Un tema que según palabras de Julián Ruiz supuso un disparate de costes de grabación. Esta canción dispone de una electrónica de gran mesura, en la que destaca el aspecto ambiental de la misma, más que el marchoso. Los matices de sonidos orientales le confieren igualmente una elegancia interesante y un toque exótico interesante. En “Mañana”, más allá de la preciosa y relajante melodía que tiene, hay que prestar atención a la preciosa letra. Aquí Tino sí que da lugar a una preciosa historia, con versos realmente bellos… podría citar tantos. Esta canción sería uno de los ejemplos en los que les dejaría aquí la letra íntegra, pues no tiene desperdicio.
Además, dentro de la letra se puede atisbar uno de los aspectos siempre destacados de Tino, que era aquello que se comentaba de que era un adelantado a su tiempo y un visionario; se demuestra en visiones particulares plasmados en fragmentos de la letra como “cuando la duda sea un error, cuando consultes a tu ordenador” (anticipando el fenómeno internet) o “cuando tu archivo de diskettes te hable de guerras que no puedes ver” (el terrorismo del siglo XXI). No me pregunten el por qué (casi parafraseando cierto pasaje de la canción), pero esta canción me evoca a un supuesto documental con imágenes de Tino y voz en off con un repaso global a su vida, en el que la vería insertada en la parte en la que se pusieran imágenes del coche accidentando y se hablara de la muerte de Tino. Al imaginármelo y estar escuchando justo en estos momentos el pasaje en el que Tino dice precisamente “no me preguntes el por qué, son tantos años, aún no sé, pero tú debes de seguir hasta mañana”, se me eriza el vello de los brazos mientras escribo. Parece el epitafio perfecto y el legado increíble, que finalmente se adjudicaría “Destino casual” de “1990. Histeria”, pero por desgracia casi lo llegó a ser por lo que sufriría Tino en cuestiones de salud unos meses después.
Alternaremos ritmo y electrónica con sentimiento en esta 2ª mitad. Por tanto ahora toca moverse. “Bailar hasta morir” es de los temas preferidos por la gente que se adentra un poco más a fondo en el “universo Casal”, al acceder a algún recopilatorio. Ya desde el inicio, la canción llama la atención por su misteriosa y sinuosa melodía, tan grave y solemne, que incluye algunos punteos de guitarra sublimes. La electrónica, la base rítmica, los estupendos acordes de guitarra y esos coros agudos repetidos “oiaei”, se engarzan de una forma excepcional en toda la canción creando una pista que cumple perfectamente con la proclama que lleva en su título. La letra tiene alguna clara referencia de Tino a su vida y su lucha por llegar a triunfar: “tú, sin más, te crees que a mi me lo han montado. No es así; sudores me ha costado…”. Lo que no sabía Tino es que al poco tiempo tendría que sudar mucho más para volver a salir adelante.
Se grabó un videoclip promocional estrenado en “La Bola De Cristal”, grabado a medias entre la casa de Tino en el Paseo del Rey y la entrada/hall/rellano de ascensores del hotel Plaza, en el que destaca ese bucle de entrada por la puerta giratoria del hotel de 4 repeticiones en su inicio. El estilismo de Casal alcanza el mayor barroquismo de toda su historia previa y posterior. Esa mezcla de modernidad, y rasgos orientales en su vestimenta (también a tono con esos matices sonoros de “Mañana” y la presente canción), sumado a las extensiones rastas capilares y sobre todo esos puntiagudos zapatos negros, no dejan indiferente a nadie. Es una excelente canción esta “Bailar hasta morir” y en parte una proclama que cumplió Tino en su vida, puesto que cuando falleció venía de pasar una noche de fiesta en compañía de sus amigos, en la que supongo que bailaría sin parar.
La cara “b” de lo que sería el vinilo de “Hielo Rojo”, como ya les he dicho, es una pasada. Desde “Pánico en el Edén” hasta el cierre, las 4 canciones son ejemplos de alto valor sonoro. Y la mayor melancolía se presenta al final, algo en parte a como pasó con “Un minuto más” en “Etiqueta Negra”. “Miel en la nevera” es una canción que muchas veces puede causar una brutal angustia existencial escuchándola si te encuentras en horas bajas. La letra es de una belleza plástica sublime, aunque siendo a la par muy sencilla. Tino nos dibuja retazos de la soledad en su casa, cuando tras una noche de excesos “he bebido más de lo que aguanto, igual que ayer…”, llega a casa y se encuentra ante la soledad y el hecho de ver que su amor no está ya; desconozco si a estas alturas ya se había producido la ruptura sentimental con su novia Pepa, o es que simplemente empezaron las intermitencias de relación que a la larga desembocaron en la ruptura definitiva, puesto que en la posterior etapa de convalecencia, en algunos medios se afirmaba que Pepa Ojanguren estaba presente en el hospital acompañando a Tino.
No en vano, en este aspecto, somos muchos los que pensamos que quizás Tino enfocaba la canción desde esa óptica personal y esa posible ruptura sentimental. En todo caso, esas frases como “siento frío y miedo en los pasillos, pues tú no estás” o “el desorden invade nuestra habitación, las montañas de discos son mi salvación”, sumadas a la proclama del estribillo “sin amor, prefiero estar sin un amor”, dispuestas sobre tan intensa y melancólica melodía, crean una canción acongojante y que de forma muy inteligente se dispone al final del disco. Cuando el silencio se apodera de tu entorno cuando ha terminado esta canción y en consecuencia la escucha del disco, te quedas petrificado y absorto.
El disco en un principio titubeó nada más salir al mercado, pero gracias a que “Pánico en el Edén” fue sintonía de aquellos días gloriosos de la Vuelta Ciclista a España en la primavera de 1984, “Hielo Rojo” terminó repuntando. Tuvo una correcta promoción de lanzamiento, ya que fue editado en forma de paquete especial con un disco añadido de versiones maxi de varios temas.
Es una obra elegante desde su misma portada, con ese dibujo de un rubí y con Tino con esa mirada felina y el pelo más largo de lo que lo llevaba en sus 2 anteriores discos. El trabajo se amontonó para Tino, que tenía por delante mucha promoción y una gira bastante extensa, que en mitad de la misma se vio sobresaltada por un incidente en forma de esguince, que Casal no quiso tratar según los consejos médicos, declinando suspender las actuaciones para recuperarse.
Esto derivó en unos problemas de salud gravísimos que pusieron a Tino contra las cuerdas de la vida casi un año después. Se fue generando en su interior un proceso infeccioso y de debilitación de partes importantes de los huesos, que terminarían por explotar en el verano de 1985 y que nos privó de Casal durante más de 2 años. Quedó truncado un disco que ya estaba medio preparado y que se rumorea que se podría editar de forma muy definitiva (por las cintas y material que hay por ahí grabado), titulado “La Última Cena”. Según palabras de Julián Ruiz, no se edita el material que quedó inédito debido a que es una forma de respetar a Tino y su memoria. Seguro que ello estriba en que lo que haya en cintas por ahí bien custodiadas, estaría pendiente de ser sometido a varias correcciones por parte de Tino Casal, tan perfeccionista e inconformista en el estudio. Personalmente pienso que ese trabajo debería ver la luz, aunque sea en forma demo o maqueta, puesto que por ejemplo la demo de “Embrujada” incluida en el 2º cd del recopilatorio “Único” de 2006 es simplemente sensacional. A parte de este citado disco, parece ser que había otro pendiente de rematar en Tokio en 1992, que se truncó debido a la muerte de Tino. Lo mismo digo de ello.
“Hielo Rojo” para mi tiene un regusto triste o melancólico, debido a que supondría el último trabajo de Tino en mucho tiempo y que sería el preludio de una época de mucho sufrimiento tanto físico como emocional del pobre Tino. Finalmente en 1988 Tino volvería recuperado a la escena musical, milagrosamente con más fuerza que nunca. Arrollador, como ya he citado al comienzo del artículo, y con unas ganas increíbles de comerse el mundo.
Esto se puede ver en que en su regreso con el disco “Lágrimas De Cocodrilo”, a Tino en sus actuaciones en televisión se le veía serio, con cara desafiante, con un look mucho más rotundo tanto en la ropa, como en su pelo bastante más recortado y con una perilla afilada que le mostraba notablemente más agresivo. En la etapa pre-convalecencia, a Casal se le notaba más relajado y más risueño en televisión. Es normal, tras todo lo que se habló, todas las decepciones personales y resto de experiencias negativas que Tino acumuló desde que ingresó al borde de la muerte en el hospital hasta que se recuperó, que se mostrara con cierto resentimiento y con más ganas que nunca de demostrar que estaba ahí nuevamente y brillando con más fuerza que antes si cabe.
Pienso que este esfuerzo y entrega, propiciaron que su siguiente disco “1990. Histeria” no fuera tan redondo. Lo he dicho antes, no es que sea un mal disco, sino que le falta gancho, chispa… no sé. También desde que terminó la promoción de “Lágrimas De Cocodrilo”, Casal se dedicó a atender otros campos del arte que había dejado de lado en los 80 en cierta parte, como la pintura y la escultura.
Tino estaba en una etapa de análisis, balance y estudio de proyectos futuros en 1991 tras terminar con la promoción de “1990. Histeria”. Desgraciadamente en las primeras horas del domingo 22 de septiembre de 1991 un desgraciado lance de circulación hizo que el coche en el que viajaba con sus amigos por la Carretera de Castilla, cerca de Pozuelo o Aravaca, se estrellara contra una farola al perder el control del mismo el conductor por el pavimento resbaladizo. Tan mala suerte tuvo Tino que fue el único fallecido, puesto que el golpe fue de lleno en su lado, viéndose en fotos del coche siniestrado que circulan por ahí que la farola había creado una especie de camino entrante directo al asiento del copiloto en el que iba Tino sentado.
Recuerdo que en su día me enteré del fallecimiento de Tino. El cómo me enteré no lo recuerdo en sí; supongo que sería viendo las noticias o algún programa en televisión. Eso sí, hasta que leí la biografía de Gerardo Quintana en 2007 tenía un concepto distinto de la muerte de Tino, supongo que producto de mi propia imaginación y mitología. Siempre había pensado que Tino había muerto efectivamente en accidente de tráfico, pero tenía casi claro (durante toda mi vida) que había sido de la siguiente forma. Pensaba que él era el conductor del coche (cosas de la imaginación de un servidor, pues Tino ni siquiera se sacó el carnet de conducir en vida), que iba hasta arriba de alcohol y súper puesto y que además su coche era un deportivo de última generación e iba solo en el mismo (quizás esto fue en parte mezclado con el accidente por los mismos tiempos del jugador de baloncesto Fernando Martín; me refiero a lo de ir solo en el coche y lo del deportivo de última generación).
Como ven, mitología pura y dura, que no sé de dónde me la saqué (no recuerdo que nadie me lo contara así). Sin embargo, cuando en La Casa Del Libro de la calle Orense ojeé la biografía de Quintana, cosas del morbo, lo primero que hice fue ir a leer el capítulo del accidente. Al comprobar la verdad de lo sucedido, se me cayó un mito al suelo, y me dio rabia ver la forma tan estúpida (como literalmente la califica también Julián Ruiz) en que Tino se nos marchó aquella mañana fatídica.
Muchas son las preguntas que se hace la gente, tanto en la biografía de Quintana como en el documental “Gran Casal. Me Como El Mundo” de J.A. Quirós, sobre qué hubiera sido de Tino si siguiera entre nosotros. Yo también he pensado en ello y tengo mis dudas de si los 90 hubieran sido amables con Tino en el plano de lo musical. Recordemos que menos Danza Invisible y La Unión, el resto de bandas exitosas de los años 80 no sobrevivieron a los años 90, cayendo torres tan altas como Hombres G (que tuvieron que parar varios años) o Alaska Y Dinarama (que se reconvirtieron en Fangoria; renovarse o morir).
Es probable que ese disco pendiente de terminar de grabar en Japón no hubiera tenido demasiado éxito. Además Tino tenía en proyecto tener como single bandera otra readaptación/versión, en este caso “Vienna” de mis adorados Ultravox. Creo que tras “Eloise” de “Lágrimas De Cocodrilo”, ya en “1990. Histeria” no se acogió con mucho fervor el “Tal como soy”, versión de “Killing me softly” ni la revisión del “Don’t you want me” de The Human League en forma de “No fuimos héroes”.
Por otro lado, sí que me atrevo a apostar que Tino hubiera triunfado en el teatro con el musical de “El Fantasma De La Ópera” y que ante la más que probable bajada del éxito musical en solitario, se hubiera dedicado con más fuerza a la pintura, componiendo música despacito y con buena letra, para dejar el tiempo necesario para un regreso triunfal, que probablemente se hubiera dado en los primeros años del nuevo milenio, como sucedió por ejemplo con el regreso de Hombres G. Todo hubiera sido acompañado de una gira exitosa promocional, con la que Tino a sus cincuenta y pico años se hubiera retirado del panorama musical de primera línea en lo más alto para centrarse en otras cosas con las que estaría en estos días a sus 60 años, como probablemente dedicarse a producir o componer para otros.
Es una pena que Tino no esté entre nosotros. Este esbozo de lo que hubiera sido su futuro, según mis propias intuiciones, no es más que una suposición. También hay que tener en cuenta que Casal no era en sí un grupo o banda, sino que jugaba en la liga de los artistas en solitario, y esos siempre van por libre respecto a las bandas, con lo que a lo mejor la negación a la que fueron sometidas las formaciones de los 80 en la década de los 90, puede que no le hubiera afectado; ésta es otra posibilidad igual de válida, o así lo creo.
Tino nos dejó… o no. Me explico. Suele haber varias leyendas sobre gente como 2 Pac, Elvis Presley, Marilyn Monroe o Bruce Lee, en la que los seguidores se niegan a creer que sus ídolos hayan fallecido y aseguran que viven ocultos, alejados de la vida pública, habiendo fingido previamente su muerte. En tanto a estas descabelladas, pero bonitas e ilusorias ideas, ¿por qué no crearnos nosotros algo parecido? El pintor y gran amigo de Tino Antonio Villa-Toro declara que en el momento del accidente un helicóptero se llevó a Tino al hospital para intentar salvarle la vida, y que Tino falleció en el aire. Esto es la versión oficial, pero ¿por qué no pensar que Tino no falleció y fue trasladado a una clínica en la que se recuperó y posteriormente se trasladó a vivir a un chalet de la sierra de Guadarrama o mejor aún, de su Asturias natal, desde el que vive alejado, teniendo una enorme parcela que le concede privacidad, componiendo y cediendo su música a otros y pintando y exponiendo bajo el nombre de pintores desconocidos? Esta teoría se podría reforzar con el detalle de que el cuerpo de Tino no fue velado al descubierto, por el estado tan desmejorado de su rostro debido al golpe en el coche, lo cual nos podría ayudar a hacer volar más aún nuestra imaginación.
Evidentemente, esto no es más que un bonito cuento, pero que no deja de ser eso: un cuento. Casal vive, como reza el exitoso recopilatorio editado en 2000, pero vive en nuestras memorias, las de la gente que le admira. Yo ahora es cuando he entrado a fondo en su vida y obra, pero siempre le tuve presente (desde que le descubrí con “Eloise” en mi infancia) y siempre me cayó bien (sin haberle conocido en persona). Eso es un punto a favor de Tino, emanaba carisma y simpatía a raudales, más allá de su enorme talento que era lo principal. Una prueba de ello es que en youtube en ningún video de los que hay colgados de videoclips o actuaciones en televisión hay un solo comentario despectivo (y eso es difícil con la cantidad de imbéciles que se aburren y no tiene otra cosa que hacer por internet que poner comentarios despectivos de la gente).
Casal, el auténtico y genuino aristócrata o archiduque del pop español, en un futuro reaparecerá por el blog, de forma mas sintética, puesto que hoy es un día especial y el post es ya de por sí más largo de lo habitual, tratándose además de una revisión de disco de un homenaje a la figura que nos ocupa. Hoy hemos propuesto recuperar su 3er. disco de estudio. Considero a “Hielo Rojo” su mejor disco. Las canciones hablan por si mismas. No obstante, hay otras vertientes que aseguran que “Etiqueta Negra” es su mejor trabajo, y otras que defienden que lo es “Lágrimas De Cocodrilo”; incluso algunos abogan por “Neocasal”.
Quisiera terminar con la última experiencia personal con Casal que tuve, y quizás la más cercana a su persona. En plan ruta turística madrileña (al uso de las que hacen algunas empresas por el Madrid de Valle-Inclán, de los Austrias etc.) un amigo y un servidor una calurosa tarde de un sábado de mayo, nos dimos un paseo para conocer por un lado los terrenos del antiguo Stadium Metropolitano del At. Madrid (equipo del que como muchos saben soy aficionado) y luego ir a visitar el portal donde vivía Tino al lado de la estación de Príncipe Pío. Gracias al libro de Gerardo Quintana y al documental “Gran Casal. Me Como El Mundo” de J.A. Quirós, tenía la dirección exacta y la imagen visual del aspecto del portal. El piso exacto ya sí que lo desconozco (tampoco pretendíamos pedir a los inquilinos o actuales propietarios que nos dejaran pasar, por supuesto). Ahí anduvimos viendo el bloque de viviendas donde se alojó Tino durante gran parte de su vida y ante el calor intenso que se vivía esa tarde, nos adentramos en el restaurante asturiano colindante “El Regueirón”.
Allí nos tomamos un refrigerio y vimos que en las paredes había colgada alguna que otra foto de Tino. A ver aquello, le pregunté al propietario que estaba en la barra (intuyo que de una quinta cercana a la de Tino, quizás algo más joven) si le conoció en persona. Y efectivamente así fue. Nos comentó varias anécdotas curiosas de Tino, como que solía desayunar cuando venía de marcha con sus ropajes, quedándose la gente alucinada con su imagen, y que en esos desayunos jamás le faltaba su JB con zumo de naranja. Igualmente nos mencionó una anécdota en la sala Voltereta, en la que al encontrarse con Tino éste dijo al encargado de la sala “a mis amigos que no les falte de nada”. Ante todo, y lo que más se nos quedó grabado, lo que nos dijo es que Tino era un tío fenomenal. También nos habló de su accidente en aquella actuación de Valencia, que tantos problemas le ocasionaron a la postre a Tino. Por lo visto Tino se lo comentó en su día, y le entró en detalles como que se había caído de una altura de un metro.
Espero que hayan disfrutado de este artículo. Lo he hecho con todo el cariño y respeto que tengo a Tino Casal, que les aseguro que es mucho. “Hielo Rojo” fue una especie de despedida involuntaria y accidentada debido a los problemas de salud que surgieron en 1985. A día de hoy, sigue sonando actual, demostrando lo adelantado que estaba a su tiempo Tino. Estimo que en el apartado de la electrónica, el trío compuesto por el propio Tino, Julián Ruiz y la inestimable mano derecha de Tino Casal en el plano musical, el músico Javier Losada, hizo un trabajo espectacular. Termino por hoy haciendo un juego de palabras con los títulos de varios proyectos en torno a Tino: Gran Casal, Casal único, y, sobre todo, Casal vive. El tigre bengalí volverá a nuestro blog, no se preocupen. "
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En esta fotografía aprecen ( de izquierda a derecha ) Paco Torres, Ricardo Carrero ( hermano de Juan Carrero ) y Ubaldo Naya ( hermano de Enrique Naya )
Una muestra de las obras de la exposición
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CORAZON DE METAL
METALICOS.- Letra: M. Gamero , C.A. Suarez y Luis Miguelez ( ex-componente de Dinarama )VIRGIN ESPAÑA, S.A. Dedicada a Tino Casal, 1991
" Con un vaquero viejo, un pañuelo en el cuello, ruedas de acero y fuego ,corazon de metal.
Vivir siempre deprisa, amante de mujeres ricas, falsa sonrisa, desafio total, arma mortal la velocidad en la oscuridad, no pares, no pares, no pares.
Toda una vida de placer y lujo es lo que deseabas, ahora la vida ha sido cruel, y tu te has ido para siempre.
Un chaleco anti-balas, misiones peligrosas ,vicio, pasion y juego ,corazon de metal. Vivir siempre deprisa, saber muy bien donde pisas, no temer nada, desafio total, arma mortal la velocidad en la oscuridad, no pares, no pares, no pares...."
Luis Miguélez , uno de los mejores guitarristas de este país , ex-componente de grupos como Alaska y Los Pegamoides, Dinarama, Glamour to Kill, Fanny y los +, Metálicos ........ ha colaborado en el último trabajo de Barb@zul ( grupo que realizó una genial versión de " Un minuto más " de Casal ).
A continuación un dejo un vídeo como avance del nuevo tema :
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